Los Equipos Emocionalmente Inteligentes potencian el Coeficiente Intelectual Grupal y multiplican sus resultados ya que el mejor talento de una persona cataliza lo mejor de otra y otra más, hasta producir resultados muy superiores a lo que habría podido hacer uno solo.

En la Univesidad de Cambridge se realizó un experimento con 120 equipos para que tomarán decisiones en nombre de una empresa ficticia. Para ello, un gran número de estos equipos estaban formados por personas dotadas solamente con un Alto Coeficiente Intelectual (CI).

Todo daba a pensar que estos equipos serían los que obtendrían los mejores resultados pero, su desempeño fue mucho peor que el de otros equipos en los que sus miembros no tenían este característica.

«Si uno observaba los perfiles y antecedentes de los individuos de Camiones, no tenía sentido; cualquiera habría esperado que fueran mediocres, comparados con el otro equipo», citó uno de los asesores que trabajó con los equipos. «Sin embargo, al operar como unidad, eran estupendos.»

Durante el experimento, observaron que los equipos dotados con un Alto CI tenían dificultades para llegar a: consenso entre sus miembros, delegar tareas, compartir opiniones, generar cohesión, colaborar y cooperar. Aunque si tenían una gran facilidad para entrar en un alto nivel de competencia egocéntrica para demostrar quién era la estrella intelectual.

(Equipos de gerenciamiento simulado: R. Meredith Belbin, MANAGEMENT TEAMS: WHY THEY SUCCEED OR FAIL (Halstead Press, 1982; R. Meredith Belbin, TEAM ROLES AT WORK, Heinemann, 1996). 

En una gran compañía estadounidense de servicios financieros, se realizó otro estudio a los integrantes de 60 equipos de trabajo. Se descubrió que la dimensión que hacía más efectivo al equipo de trabajo era el elemento humano, es decir, la forma que tenían los miembros del equipo a la hora de interactuar  entre sí y con el entorno.

Estos equipos presentaban una gran facilidad a la hora de obtener resultados en la consecución de sus metas comunes destacando el alto índice de Coordinación Social que los caracterizaba.

A diferencia con otros equipos donde el elemento humano no era tan alto:

  • Cultivaban y mantenían redes informales de trabajo extensas.
  • Buscaban relaciones que beneficiaban a todas las partes involucradas.
  • Construían lazos afectivos y se mantenían conectados entre ellos.
  • Hacían y mantenían amistades personales entre los compañeros de trabajo.
(Elementos críticos para la efectividad: Michael A. Campionet al., ‘Relations Between Work Team Characteristics and Effectiveness: A Replication and Extension’, PERSONNEL PSYCHOLOGY, 49, 1996).

La inteligencia emocional  potencia el Coeficiente Intelectual Grupal multiplicando el trabajo en equipo, las relaciones con los clientes, la capacidad de controlar el estrés, de liderar y asimilar los cambios potenciando la proactividad, gestión de conflictos, flexibilidad, adaptabilidad, creatividad y productividad, entre otras.

David Caruso – psicólogo, consultor e investigador en Yale y uno de los expertos que ayudó a diseñar el MSCEIT, un test basado en modelo de Habilidades de la Inteligencia Emocional  que mide el Coeficiente Emocional de las personas, indicó en una entrevista que le realizaron que la emoción más habitual en el mundo laboral, en un 53%, es el enfado frente a la alegría que tan solo representa un 19% de los casos.

Partiendo de esta premisa y teniendo en cuenta que el estado de ánimo y las emociones que experimenta una persona afectan a la parte más cognitiva de su cerebro con una implicación directa en su foco de atención, estado de su memoria, toma de decisión, forma de relacionarse y en definitiva y más importante, en los resultados que obtiene.

Es muy importante que las organizaciones entrenen a los miembros de sus equipos de trabajo en competencias socio-emocionales. Esto les permitirán autorregular sus estados emocionales, tomar decisiones más objetivas alineadas con las metas comunes, potenciar las relaciones humanas generando entornos de confianza y seguridad, multiplicando los resultados del equipo aumentando su Coeficiente Intelectual Grupal.

Por tanto, las personas con un alto nivel de competencias socio-emocionales (autoconocimiento, autorregulación, habilidades sociales, motivación y empatía) junto con el conocimiento de competencias técnicas necesarias para el desarrollo de su puesto son un gran atractivo.

Fuente: Inteligencia Emocional en la Empresa; El País.

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Sara Segura

Trainer experta en comunicación y habilidades sociales. Consultora atención al cliente y procesos de venta. Formadora de habilidades personales (Coaching, Inteligencia Emocional y Programación Neurolingüstica). Instructora certificada de Firewalking y Formación de Alto Impacto.

 

 

 

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