Si quieres generar un liderazgo exitoso tienes que tener en cuenta que:

<Nadie puede obligar a nadie a comprometerse, te lo tienes que ganar transformándote en un líder que sea digno de su confianza, que les inspire y sepa sacar a la luz el potencial que otros y ni siquiera ellos mismos saben ver.>… Clic para tuitear

 

¿Ese eres tú?

“Si domas un caballo a gritos, no esperes que te haga caso cuando le hables”.

Dagobert D. Runes

He conocido a muchas personas que hablan de liderazgo, personas que dicen ser Expertos sobre como liderar a otros. Personas que gracias a ellas he aprendido lo que no es el liderazgo porque lo que ellos llaman liderar, yo lo llamo domesticar.

Domesticar consiste en someter y reducir valiéndose de la fuerza y las relaciones de dependencia, para que adopte una cierta conducta en consonancia con el propósito de aquel que doméstica. En cambio, liderar como dice Sun Tzu en El Arte de la Guerra es una cuestión de inteligencia, honradez, humanidad, coraje y disciplina.

¿El líder nace o se hace? Yo creo que la respuesta es clara, un líder siempre nace y después se hace. Hay personas que pueden nacer con cualidades innatas de liderazgo. Sin embargo, esto no implica que por ello vayan a ser grandes líderes. El liderazgo es una actitud de servicio hacia los demás y hay que entrenarlo.

Si estas interesado en mejorar tu liderazgo, quieres inspirar e influir en las personas que componen tu equipo, que confíen en ti y te reconozcan como su líder y no lo estas logrando, estas 7 señales pueden orientarte en donde no estas acertando:

1. Confianza: Si los miembros de tu equipo no se comunican contigo, no te cuentan sus problemas, desafíos es que no confían en ti. El buen líder es accesible y siempre está a disposición de los miembros de su equipo para poder atenderlos, entenderlo y construir junto a ellos.

2. Autoritario: Si tu estilo de liderazgo está fundamentando en el orden y mando, si tu palabra o tu forma de hacer las cosas es la única que vale, te será muy complicado generar lealtad en los miembros de tu equipo además de poder potenciar sus capacidades y mejorar su rendimiento. De forma consciente o inconsciente, generarás el efecto contrario en ellos, limitando sus capacidades, la confianza en sí mismos e irán poco a poco perdiendo interés en ti y en el proyecto bajando así sus niveles de implicación y compromiso.

3. Empático: Empatía no es sinónimo de simpatía y en los términos en la que la encuadramos podríamos decir que hablamos de todo lo contrario. Un líder que no posee la capacidad de ponerse en la piel de los demás nunca podrá acompañar a otros a que mejores su rendimiento o como se suele decir, a que logren <<su mejor versión de sí mismos>> y, por tanto, nunca podrá liderar personas.

Liderar significa ponerse al servicio de los demás y el buen líder lo sabe. Sabe que no se trata de él sino de ellos y por este motivo, busca espacios donde conectar, conocer, compartir y crecer juntos.

No necesita cubrir su necesidad de reconocimiento sabe reconocer a las personas de su equipo, no hace por sobresalir sobre los demás, no busca satisfacer sus propios deseos sino los de su equipo y sobre todo y más importante no alardea de lo bueno que es y lo bien que lo hace.

4. Humildad: Un buen líder es conocedor de que no lo sabe todo. Un líder con falta de humildad es muy improbable que llegue a ser un buen líder. La humildad significa aceptarme con mis virtudes y mis defectos y aceptar a los demás en igualdad. Por el contrario, hay líderes que se mueven desde la falsa creencia que por desarrollar una posición de liderazgo ostentan una posición de poder frente a los demás, creyendo que son más importantes que el resto y llevándolos incluso en ocasiones a desarrollar comportamientos egoístas, interesados y soberbios.

John C. Maxwell, en su libro Las 21 leyes irrefutables del liderazgo, establece como 1ª ley, la Ley del tope que hace referencia a que tu capacidad de liderazgo es el tope que determina el nivel de eficacia de una persona.

5. Juegos de Poder: Generar tensión y miedo nunca es una buena vía para ganar confianza y lograr los mejores resultados. Aunque creas que no se ve, que tus pensamientos y emociones los tienes bajo control y juegas con una posición ventajosa siento comunicarte que de manera inconsciente te delatan y las personas de tu equipo se darán cuenta a través de tus palabras, tus tonos, tus gestos, mensajes, falta de comunicación, falta de respeto, frialdad y distanciamiento… Esto va a tener gravísimas consecuencias dado que los niveles de confianza sobre ti disminuyen bruscamente, las personas pasan de estar en una posición de apertura al aprendizaje a una posición cerrada de resistencia y tu figura como líder puede ser percibido como una amenaza.

6. Donde pone el ojo pone el fallo: Ser perfeccionista ha sido una cualidad muletilla de muchas personas a la hora de defender sus candidaturas en procesos de selección por ser bien vista. Pero ¿que se esconde tras personas realmente perfeccionistas y con altos niveles de autoexigencia?

Los líderes que poseen un elevado nivel de perfeccionismo van a encontrar grandes dificultades para conectar con los miembros de su equipo ya que su alto nivel de perfección los llevará a comportare de manera inflexible, creyendo siempre estar en posesión de la verdad (su verdad), les costara confiar en los demás porque dudaran de sus capacidades y que puedan ser tan eficaces como ellos. Podrán llegar a sentir altos niveles de frustración e insatisfacción con los resultados y con ellos mismos pudiendo generar entornos de continua tensión y discrepancias entre los miembros de un equipo.

7. Inteligencia Emocional: Las investigaciones de Daniel Goleman en el año 95 ya dejaron en evidencia que la Inteligencia Emocional doblaba en importancia al Coeficiente Intelectual a la hora de alcanzar el éxito en la empresa. En el caso de los líderes estos porcentajes aumentan siendo de un 85% frente a un 15%.

Las personas que han formado parte de un equipo liderado por un líder emocionalmente inteligente mejoraron su rendimiento, desarrollaron sus capacidades, incrementaron su productividad y creatividad y se implicaron y comprometieron con el proyecto ¿Cómo lo lograron?

  • El trato recibido era como a un igual.
  • Se les permitía equivocarse.
  • Eran escuchadas con interés y se interesaban verdaderamente por lo que decían.
  • Les dedicaban tiempo y atención.
  • Se les planteaban retos.
  • Sentían que creían en ellas y en sus capacidades.
  • Su líder tenía sentido del humor.
  • Se sentían respetadas, queridas, apoyadas y cuidadas.

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Sara Segura

Trainer experta en comunicación y habilidades sociales. Consultora atención al cliente y procesos de venta. Formadora de habilidades personales (Coaching, Inteligencia Emocional y Programación Neurolingüstica). Instructora certificada de Firewalking y Formación de Alto Impacto.

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