Según diferentes artículos publicados en diferentes medios de comunicación, estudios y revistas especializadas en Economía y RRHH, el gran desafío al que se están enfrentando actualmente las empresas españolas es el bajo nivel de productividad de sus empleados y por ende el suyo propio.

Titulares tales como “El capital que menos importa en España: el humano” o “España, a la cola en formación y productividad de sus trabajadores” nos dejan entrever que las empresas españolas se encuentran hoy en día ante un gran desafío que requiere por parte de los empresarios una toma de conciencia de la necesidad de un cambio cultural ante el desarrollo y gestión del capital humano que componen sus compañías, organizaciones y empresas.

Según un estudio del Foro Económico Mundial, solo Grecia, Moldavia y Serbia aparecen peor que España en el desarrollo del capital humano. El Presidente de Grupo Norte, José Rolando Álvarez, en una entrevista realizada por el periódico La Expansión, señala que “El problema de España es la productividad, no los salarios”.

“El problema de España es la productividad, no los salarios”. Clic para tuitear

Si profundizamos un poco más, otros estudios y artículos publicados, como en 20 minutos, establecen una relación directa entre los niveles de productividad y la salud de los trabajadores españoles. Llama sorprendentemente la atención que España está señalada como el país europeo con más casos de estrés laboral de toda Europa donde según datos del INE (Instituto Nacional de Estadística), en 2017 más del 59% de los trabajadores españoles sufría algún tipo de estrés en el trabajo siendo este el principal causante de más del 30% de las bajas laborales.

Está demostrado que un alto nivel de estrés genera en los trabajadores:

  • Reducción de más del 60% en su rendimiento.
  • Disminución de la motivación, compromiso e implicación.
  • Incremento de los errores cometidos en la ejecución de las tareas propias de desempeño.
  • Descenso de los objetivos alcanzados.
  • Incremento de tiempos en la consecución de tareas.
  • Mal clima de trabajo.
  • En algunos casos, fatiga crónica o síndrome del trabajador quemado.

La falta de productividad y el incremento de los niveles de estrés entre nuestros trabajadores se está convirtiendo en un mal endémico con claros tintes en las cuentas de resultados de las empresas españolas. Tras leer a diferentes autores, escritos, estudios y publicaciones llama la atención la existencia de un pequeño detalle que puede ser el punto clave en el desenlace de este gran desafío y que, a su vez, coincide con una de las cuestiones planteadas por el economista Antón Costas:

“¿Está el bajo nivel de productividad de las empresas españolas íntimamente relacionado con el bajo nivel de compromiso de las mismas en la formación de sus empleados?”

Uno de los grandes problemas a los que se enfrentan los líderes al frente de equipos de trabajo es:

  • No conocen el tiempo que desperdician en tareas que son improductivas.
  • No conocen el tiempo que dedican a tareas que realmente son importantes.
  • No poseen un sistema que les lleve a obtener más y mejores resultados en menor tiempo, recursos y esfuerzo.
  • No saben diseñar objetivos SMARTER siendo esta una de las principales respuestas a porque no logran conseguirlos.

Nos encontramos ante:

  • Uno de los mayores cambios de nuestra historia tras la revolución industrial, la incorporación de las NNTT (nuevas tecnologías)  en todas las áreas de nuestra vida que están cambiando la forma en la que nos relacionamos, comunicamos así como nuestros hábitos de consumo.
  • Sistemas de trabajo que conllevan cargas excesivas de trabajo fomentadas por una nueva filosofía que esta pasando de la cultura de la especialización a la búsqueda de profesionales multitarea.
  • Rutinas de trabajo improductivas que se transforman en los principales ladrones de nuestro tiempo.
  • Infosicación: exceso de reuniones, bandejas de correo electrónico con promedios de entrada de 200 mails al día.
  • Adaptación a un sistema en continuo cambio promovido por los avances en herramientas, metodologías y procesos liderados por la Transformación Digital.
  • Un capital humano caracterizado por una incompetencia digital que los mantiene a caballo en la lucha entre un sistema de trabajo arcaico y la incorporación de nuevas herramientas digitales sin saber su para qué, como y qué.
  • La necesidad de profesionales que posean 5 competencias clave para ser competitivos ante un mercado cambiante: Flexibilidad y adaptabilidad; Organización y planificación; Trabajo en equipo y confianza en los otro; Motivación y capacidad analítica y de razonamiento.
  • El gran desafío: resistencias, miedos y bloqueos internos que dificultan cualquier proceso de cambio.

Ante la pregunta con la que abría este post ¿Por qué es tan baja la productividad de la empresa española? A estas alturas, creo que la respuesta es clara y que la gran mayoría de los que estáis leyendo este post estáis de acuerdo conmigo que la solución ante este escenario que se nos plantea no es otro que la mejora en la formación de empleados y directivos españoles.

Buscamos talento, personas que sean capaces de hacer más con menos, motivadas, felices, comprometidas, orientadas a resultados, que sepan trabajar en equipo y que tengan la capacidad de tomar decisiones acertadas ante momentos de elevadas dosis de tensión llevando a las compañías, equipos y personas a lograr casos de éxito. Y lo queremos sin preocuparnos por crearlos, formarlos y sin responsabilizarnos y comprometernos el volumen de “No talento” que inicialmente tenemos en nuestras empresas el cual un gran porcentaje del mismo puede ser transformado en ese talento que tanto anhelamos encontrar fuera.

Que nuestros trabajadores sean más o menos productivos, a veces, simplemente es un problema de no poseer un sistema de trabajo que cumpla la regla de las 3S, simple, sencillo y sostenible, caracterizado por un sistema de trabajo organizado, planificado que lleve implícito la supervisión de lo organizado y planificado, y con un alto grado de conciencia sobre qué tiempos me ocupan las tareas que desempeño yo y cada miembro de mi equipo, cual es, realmente, la diferencia entre importante y urgente, y que factores ambientales y personales son los que se transforman en mis mayores ladrones de tiempo y no tengo identificados. Y la importancia de integrar herramientas de comunicación eficaz donde la empatía y asertividad sean los pilares fundamentales de mi relación con el entorno.

Esta es la la regla de las 3S, simple, sencillo y sostenible Clic para tuitear

¿Y ahora, crees que es posible para ti y tu equipo cumplir con los objetivos marcados en el menor tiempo posible y con los menores recursos obteniendo mejores resultados con menor esfuerzo?

Autor:  Sara Segura

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